En el
capítulo de hoy hablaremos de cómo ir al desierto en 4x4, llegar a tu destino
final, volver, jugarte la vida en cada duna y no vomitar hasta la primera
papilla en el intento.
Como ya
comenté en la entrada anterior, el sábado pasado fuimos al desierto del sur de
Qatar al Inland Sea. La verdad es que tenía muchas ganas de ir y no se me había
presentado la ocasión hasta ese momento así que me hacía bastante ilusión. Para
llegar allí hay que seguir la autopista que lleva al Sealand resort y a partir
de allí se acaba la carretera y empieza el desierto.
Para aclarar
términos, en Qatar hay dos tipos de desiertos, llano y rocoso como la superficie
marciana o poblado de dunas de arena dignas de “Lawrence de Arabia. El primero
ocupa gran parte de la superficie qatarí y para encontrar el segundo tienes que
viajar hacia el Sur cerca de la frontera con Arabia Saudí.
Bueno
después de una hora de camino llegué al punto de encuentro; los camellos del
Sealand resort, 3 camellos que tienen ahí muertos de hambre para sacarle unas
perras al turista desprevenido. Allí me recogió el que sería mi conductor,
Zenon. Desinflamos las ruedas para no quedarnos atascados en la arena (por
supuesto a posteriori nos quedamos atascados y toco empujar) y allá que fuimos.
Como definir a mi conductor…Zenon, además de ser un escalador excelente es
probablemente uno de los conductores más desequilibrados con los que haya tenido
el placer de conducir. La cosa empezó fuerte, al final del camino se erguía una
duna de unos 60 m de altura y oye para qué vamos a aproximarnos a ella a una
velocidad prudencial cuando podemos hacerlo a una que haría fundiría los
radares de la M-30. Mientras yo cuento los segundos que me quedan de vida,
Zenon acelera más y más y oh! Sorpresa no nos matamos sino que subimos
limpiamente a la duna. No pasa nada, como siga conduciendo así no tardaremos en
diñarla. Y allí está, la primera bajada, si subir ya da un poco de canguelo
bajar…vamos, yo mientras nos aproximábamos al borde de la duna hubiera firmado
sin dudarlo cambiarme por un torero a punto de torear un Miura. Y todo esto con
música de gaitas celtas sonando a “todo meter” por los altavoces, música
apropiada para el desierto donde las haya
Realmente
al caer el coche lo que hace es deslizar sobre la arena hasta llegar al final
de la duna¿a qué suena bonito? No, no amigos, estamos hablando de un vehículo
de 3000 kg que baja sin que puedas ejercer ningún control sobre él. Pues
imaginad esto aproximadamente unas 60
veces y os haréis una idea de lo que viví. Conclusión: Impresionante, quiero
volver ya, y quiero conducir yo, aunque mucho me temo que el límite de mi Kia
Cerato es llegar a Zekreet que bastante es.
La
verdad es que el paisaje es bastante impresionante, las dunas se extienden
hasta donde alcanza la vista, una estampa que no había tenido el placer de disfrutar
anteriormente y que va directamente a la lista de cosas que recordaré de Qatar.
Pero como una imagen vale más que mil palabras…aquí os dejo unas fotos para que
juzguéis por vosotros mismos en la medida de lo posible.
NOTA: Estas magníficas fotos han sido tomadas y cedidas de forma altruista por M.P. que se comprometió a no emprender futuras medidas legales en forma de reclamación de derechos de autor. Desde aquí expreso mi máximo agradecimiento
![]() |
| Llegando al fondo de la duna, no parece tan inclinado, ¿a qué no? |
![]() |
| ¿Qué deciáis de que no estaba inclinado? |
![]() |
| Un servidor en lo alto de la duna. |
![]() |
| Porque saltar como las personas normales está muy visto. |
![]() | ||
| Presentando la temporada Otoño-Invierno de bañadores en Qatar. |





No hay comentarios:
Publicar un comentario