martes, 8 de octubre de 2013

Travesía por el desierto

En el capítulo de hoy hablaremos de cómo ir al desierto en 4x4, llegar a tu destino final, volver, jugarte la vida en cada duna y no vomitar hasta la primera papilla en el intento.

Como ya comenté en la entrada anterior, el sábado pasado fuimos al desierto del sur de Qatar al Inland Sea. La verdad es que tenía muchas ganas de ir y no se me había presentado la ocasión hasta ese momento así que me hacía bastante ilusión. Para llegar allí hay que seguir la autopista que lleva al Sealand resort y a partir de allí se acaba la carretera y empieza el desierto. 

Para aclarar términos, en Qatar hay dos tipos de desiertos, llano y rocoso como la superficie marciana o poblado de dunas de arena dignas de “Lawrence de Arabia. El primero ocupa gran parte de la superficie qatarí y para encontrar el segundo tienes que viajar hacia el Sur cerca de la frontera con Arabia Saudí.

Bueno después de una hora de camino llegué al punto de encuentro; los camellos del Sealand resort, 3 camellos que tienen ahí muertos de hambre para sacarle unas perras al turista desprevenido. Allí me recogió el que sería mi conductor, Zenon. Desinflamos las ruedas para no quedarnos atascados en la arena (por supuesto a posteriori nos quedamos atascados y toco empujar) y allá que fuimos. Como definir a mi conductor…Zenon, además de ser un escalador excelente es probablemente uno de los conductores más desequilibrados con los que haya tenido el placer de conducir. La cosa empezó fuerte, al final del camino se erguía una duna de unos 60 m de altura y oye para qué vamos a aproximarnos a ella a una velocidad prudencial cuando podemos hacerlo a una que haría fundiría los radares de la M-30. Mientras yo cuento los segundos que me quedan de vida, Zenon acelera más y más y oh! Sorpresa no nos matamos sino que subimos limpiamente a la duna. No pasa nada, como siga conduciendo así no tardaremos en diñarla. Y allí está, la primera bajada, si subir ya da un poco de canguelo bajar…vamos, yo mientras nos aproximábamos al borde de la duna hubiera firmado sin dudarlo cambiarme por un torero a punto de torear un Miura. Y todo esto con música de gaitas celtas sonando a “todo meter” por los altavoces, música apropiada para el desierto donde las haya

Realmente al caer el coche lo que hace es deslizar sobre la arena hasta llegar al final de la duna¿a qué suena bonito? No, no amigos, estamos hablando de un vehículo de 3000 kg que baja sin que puedas ejercer ningún control sobre él. Pues imaginad esto aproximadamente unas  60 veces y os haréis una idea de lo que viví. Conclusión: Impresionante, quiero volver ya, y quiero conducir yo, aunque mucho me temo que el límite de mi Kia Cerato es llegar a Zekreet que bastante es. 

La verdad es que el paisaje es bastante impresionante, las dunas se extienden hasta donde alcanza la vista, una estampa que no había tenido el placer de disfrutar anteriormente y que va directamente a la lista de cosas que recordaré de Qatar. Pero como una imagen vale más que mil palabras…aquí os dejo unas fotos para que juzguéis por vosotros mismos en la medida de lo posible. 


NOTA: Estas magníficas fotos han sido tomadas y cedidas de forma altruista por M.P. que se comprometió a no emprender futuras medidas legales en forma de reclamación de derechos de autor. Desde aquí expreso mi máximo agradecimiento

 
Llegando al fondo de la duna, no parece tan inclinado, ¿a qué no?
¿Qué deciáis de que no estaba inclinado?

Un servidor en lo alto de la duna.

Porque saltar como las personas normales está muy visto.

Presentando la temporada Otoño-Invierno de bañadores en Qatar.


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