jueves, 10 de octubre de 2013

Repostando en Doha



Probablemente donde más se note el choque cultural en un país nuevo sea en las pequeñas cosas, lo cotidiano. El hecho de que algo tan nimio y carente de importancia pueda cambiar tanto de un lugar a otro del globo es posiblemente uno de los componentes del choque cultural más acusados de todos.
Hoy os hablaré de una de las cosas más mundanas que pueda haber en este mundo. Repostar el coche. Ese acto tan cotidiano y carente de emoción que sigue manteniendo un verbo derivado de las antiguas postas de caballos.  Pues esa fue una de las cosas que más me llamó la atención cuando aterricé en Qatar. 

El primer aspecto es el tema de la seguridad. Tu llegas a una gasolinera en España o Europa y paras el motor, te dicen que apagues el móvil (que levante la mano quien cumpla esto) y vamos si te ven fumando lo más probable es que el encargado de la gasolinera llame a los GEO, te detengan en una operación antiterrorista digna de Hollywood y te juzguen por crímenes contra la Humanidad en el Tribunal de la Haya. Igualito que en Doha.

Aquí llegas con tu coche, paras al lado del surtidor, bajas la ventanilla lo justo para que te oigan e invariablemente repites dos palabras como si se tratase de una oración: “Súper, lleno” ¿Pero….oye se te ha olvidado parar el motor? A ver muchacho, ¿Tu éstas loco? Con 50ºC a la sombra ¿crees qué voy a pasar 5 minutos sin aire acondicionado? Pero no os penséis que yo siempre he sido así de bravo. La primera vez apagué el coche como buen europeo, y casi me asfixio como tal. La segunda pensé “Allá donde fueres haz lo que vieres” así que dejé el coche en marcha mientras me encomendaba a la Virgen del Loreto mientras sufría el repostaje más largo de mi vida. La tercera….”Súper, lleno” y me faltó encender un cigarro y empezar a fumármelo al lado del depósito.


Y por supuesto el segundo y principal aspecto es el precio de la gasolina. unos 8€ me cuesta llenar el depósito. El paraiso de cualquier conductor. Claro con estos precios coges el coche para todo. Para trabajar, para ir a comprar el pan...Nos falta usar un coche para ir al sitio donde hemos aparcado el coche. A este paso se me va a olvidar andar. No me quiero imaginar la tragedia de volver a Madrid y que llenar el coche me cueste 70€. Dios, me duele solo de escribirlo. Mientras tanto disfrutaré de la coyuntura, me cruzaré el páis en coche todas las semanas de este a oeste (aproximadamente la distancia de Madrid a Segovia) y seguiré diciendo eso de "Súper, lleno"

 
Por cierto la gasolinera de la noticia es donde lleno yo el coche todas las semanas al lado de “Sports Roundabout”. Tranquila mamá,¿Cuáles son las posibilidades de que explote la misma gasolinera dos veces seguidas? Confiemos en la estadística…

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