30 de
Junio. De nuevo en un avión, sobrevolando Italia con destino a Doha. En mis
cascos suena “Roll de Credits” de Peter Bjorn and John. La verdad es que aún no
termino de ser consciente de que aquello que parecía una quimera se ha hecho
hoy realidad.
El
pasado Febrero decidí que quería hacer algo de provecho con mi vida este
verano. Bueno de más provecho que todo lo que había venido haciendo los últimos
veranos: viajar, tirarme en la arena de Punta Umbría, estudiar… Así que empecé
a buscar en internet algunas prácticas en empresa que me permitieran adquirir
algo de experiencia profesional de cara a una futura búsqueda de trabajo. 2
horas, ese fue el tiempo aproximado que me llevó encontrar algo interesante. La
gente suele decir que este proceso suele llevar una considerable cantidad de
tiempo, supongo que yo tuve suerte. Pero ahí estaban, unas prácticas que
necesitaban un estudiante de ingeniería civil para un internship de 6 meses en
Qatar ahora denominado Catar según la RAE. Por mi parte seguiré escribiéndolo
como me salga del pijo que bien pocas palabras tenemos que empiezan por “q”
Efectivamente 6 meses era un periodo mas largo que el verano que tenía pensado
dedicar en principio, pero bueno, pensándolo bien solo implica acabar un
semestre más tarde. Siguiente problema, comentárselo a mi santísima madre a la
que tantos disgustos doy en el escaso tiempo que paso en casa. “¿Cómo que a
Qatar seis meses? Ni de broma, tu primero acabas la carrera” …El resto es
historia conocida.
Ahora llegaba lo verdaderamente difícil, ser
elegido para las practicas. Redacta CV, carta de motivación, etc. Parece ser
que les gustó lo que vieron y me mandaron un mail para hacer una entrevista
telefónica, en la que a pesar de ir bien, quedó patente mi conocimiento básico
en el software que ellos estaban interesados.
Tras la entrevista me dijeron que en 20 días tendría una respuesta. ¿A
ti te dijeron algo pasados esos 20 días?
Pues a mí, tampoco. No le di mucha importancia y seguí a mis quehaceres
cotidianos de la DTU, hasta que un mes y medio después decidí escribirles para
al menos tener el no que ya daba por hecho y poder planear un viaje a New York.
Al día siguiente obtuve la respuesta. Ese viaje a New York tendrá que esperar
ya que me concedieron el internship. Consulté las condiciones porque tampoco
era plan de tener que pagar para trabajar. En este momento, todo hay que
decirlo, estaba poco predispuesto a aceptar ya que los planes para verano no
dejaban de aparecer a cada cual mejor y no iba a renunciar a un pedazo de verano
por hacinarme con 100 filipinos en un barracón de obra, por mucha experiencia
laboral que obtuviese. El caso es que me dijeron las condiciones, casa, vuelo,
coche compartido con otros estudiantes de prácticas y un sueldo más que justo.
Así que nada, acepté y ahí empezó el nuevo desafío ante el que me encuentro.
No voy
a mentir, esto no es como cuando me fui a Finlandia de Eramus o como cuando
empecé el master en Dinamarca. Es otro tipo de intranquilidad, al fin y al cabo
cuando estudias, lo haces para ti mismo mientras que cuando trabajas tienes que
entregar resultados. En el momento de aceptar me puse bastante nervioso.
Nervios que se fueron diluyendo con el tiempo hasta estar completamente
tranquilo. Tranquilidad que ha desaparecido cuando me he visto en la T4 sentado
enfrente de una qatarí con el velo hasta las orejas y he pensado “Joder, que
esto es de verdad”
En
cuanto tenga las primeras impresiones del país las iré plasmando aquí de manera
que podáis seguir , más o menos, mis andanzas en este pequeño país del golfo
Pérsico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario