martes, 2 de julio de 2013

Rumbo a Qatar

30 de Junio. De nuevo en un avión, sobrevolando Italia con destino a Doha. En mis cascos suena “Roll de Credits” de Peter Bjorn and John. La verdad es que aún no termino de ser consciente de que aquello que parecía una quimera se ha hecho hoy realidad.

El pasado Febrero decidí que quería hacer algo de provecho con mi vida este verano. Bueno de más provecho que todo lo que había venido haciendo los últimos veranos: viajar, tirarme en la arena de Punta Umbría, estudiar… Así que empecé a buscar en internet algunas prácticas en empresa que me permitieran adquirir algo de experiencia profesional de cara a una futura búsqueda de trabajo. 2 horas, ese fue el tiempo aproximado que me llevó encontrar algo interesante. La gente suele decir que este proceso suele llevar una considerable cantidad de tiempo, supongo que yo tuve suerte. Pero ahí estaban, unas prácticas que necesitaban un estudiante de ingeniería civil para un internship de 6 meses en Qatar ahora denominado Catar según la RAE. Por mi parte seguiré escribiéndolo como me salga del pijo que bien pocas palabras tenemos que empiezan por “q” Efectivamente 6 meses era un periodo mas largo que el verano que tenía pensado dedicar en principio, pero bueno, pensándolo bien solo implica acabar un semestre más tarde. Siguiente problema, comentárselo a mi santísima madre a la que tantos disgustos doy en el escaso tiempo que paso en casa. “¿Cómo que a Qatar seis meses? Ni de broma, tu primero acabas la carrera” …El resto es historia conocida.

 Ahora llegaba lo verdaderamente difícil, ser elegido para las practicas. Redacta CV, carta de motivación, etc. Parece ser que les gustó lo que vieron y me mandaron un mail para hacer una entrevista telefónica, en la que a pesar de ir bien, quedó patente mi conocimiento básico en el software que ellos estaban interesados.  Tras la entrevista me dijeron que en 20 días tendría una respuesta. ¿A ti te dijeron algo  pasados esos 20 días? Pues a mí, tampoco. No le di mucha importancia y seguí a mis quehaceres cotidianos de la DTU, hasta que un mes y medio después decidí escribirles para al menos tener el no que ya daba por hecho y poder planear un viaje a New York. Al día siguiente obtuve la respuesta. Ese viaje a New York tendrá que esperar ya que me concedieron el internship. Consulté las condiciones porque tampoco era plan de tener que pagar para trabajar. En este momento, todo hay que decirlo, estaba poco predispuesto a aceptar ya que los planes para verano no dejaban de aparecer a cada cual mejor y no iba a renunciar a un pedazo de verano por hacinarme con 100 filipinos en un barracón de obra, por mucha experiencia laboral que obtuviese. El caso es que me dijeron las condiciones, casa, vuelo, coche compartido con otros estudiantes de prácticas y un sueldo más que justo. Así que nada, acepté y ahí empezó el nuevo desafío ante el que me encuentro.
No voy a mentir, esto no es como cuando me fui a Finlandia de Eramus o como cuando empecé el master en Dinamarca. Es otro tipo de intranquilidad, al fin y al cabo cuando estudias, lo haces para ti mismo mientras que cuando trabajas tienes que entregar resultados. En el momento de aceptar me puse bastante nervioso. Nervios que se fueron diluyendo con el tiempo hasta estar completamente tranquilo. Tranquilidad que ha desaparecido cuando me he visto en la T4 sentado enfrente de una qatarí con el velo hasta las orejas y he pensado “Joder, que esto es de verdad”

En cuanto tenga las primeras impresiones del país las iré plasmando aquí de manera que podáis seguir , más o menos, mis andanzas en este pequeño país del golfo Pérsico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario