martes, 9 de julio de 2013

Golpe de estado en Egipto



Resulta sorprendente la cercanía que adquieren las cosas cuando se sale de la burbuja de Europa. Los hechos que en España no suponen más que 2 minutos en el telediario, llegan a adquirir tintes dramáticos dependiendo de dónde te encuentres. Me estoy refiriendo al reciente golpe de estado en Egipto a manos del estamento militar del país. Algo que al igual que la primavera Árabe yo viví desde la distancia, tiene una relevancia mucho más notable aquí, en Doha.

Uno de los proyectos en los que trabajamos aquí es la construcción de dos torres en Cairo. Como es lógico hay personal destinado allí. Uno de los ingenieros más queridos de la empresa forma parte de dicho personal, Fahreim. Solo he hablado una vez con él por teléfono y es el típico tio que te cabe bien sin que le conozcas personalmente. El caso es que con toda la revuelta, toda la oficina estaba muy preocupada por su seguridad, por mucho que el le quitara hierro al asunto y bromeara sobre ello por teléfono. El miércoles se tomó la decisión de que volviese. Frances le llamó y le dijo “Vuelves mañana Fahreim” De repente me vino a la cabeza la novela de Ken Follet “Las alas del águila” en la cual dos empresarios estadounidenses son retenidos en Irán durante los primeros años de la Revolución Islámica. Gracias a Dios, no ha hecho falta un equipo de mercenarios para sacarle de allí. Pero te hace reflexionar sobre lo cómodos que vivimos en Europa y lo poco que lo valoramos.

Por suerte y para vuestra  tranquilidad y la mía, aquí no parece que vaya a suceder nada parecido en un futuro cercano.

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