Mi
aventura qatarí empezó como la mayoría de las veces en un avión y como esta vez
no fue uno cualquiera me parece justo dedicarle una corta entrada de este blog.
La aerolínea en la que he viajado a Doha ha sido Qatar Airways, ganadora del
premio a la mejor aerolínea del mundo los dos últimos años. Cuando la empresa
me dijo que se encargaban ellos del vuelo, yo me vi haciendo 7 escalas y 36
horas de vuelo, pero resulta que buscaron la opción más rápida y compraron los
billetes en esta compañía. Cómo podéis imaginar de mi boca no salió la más
mínima queja.
Al
entrar en el avión me quedé maravillado y casi me orino encima al ver los
asientos. Tranquilo Jaime, mira a tu alrededor, estas en la clase business.
Vaya por Dios, yo que pensaba que iba a ir como un Emir. La verdad sea dicha que
la clase turista no está nada mal para una persona acostumbrada a los
estándares europeos, cada vez más devaluados. Pantalla táctil en cada asiento,
espacio de sobra para las piernas lo que escasea cada vez más en las diferentes
aerolíneas, un atención a bordo muy buena, y la comida pues bueno, yo es que no
soy ningún sibarita así que me pareció estupendo, pero bueno que no pasaba de
ser pechuga de pollo así que mi vecino que se estaba comiendo un Big Mac
gigante me daba bastante envidia (Dios!!! ¿De donde lo ha sacado?) El interior
del avión también me ha llamado la atención por lo espacioso que resulta. Para
una persona de 1,85m acostumbrada a agachar la chepa en el avión para no
chocarse con los compartimentos, es una novedad poder ir completamente estirado
sin temor a dejarte la frente cada medio metro.
Como
resumen la mejor aerolínea en la que he viajado hasta el momento, espero que no
se arruine la impresión cuando aterrice porque me hayan perdido la maleta o
similar. Pero vamos hasta ahora Qatar Airways rules!
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