Año tras año el ritual se repite según se va acercando el
día 31 de Diciembre. Los periódicos hacen un resumen de las noticias más
importantes del año, el Marca enumera los acontecimientos deportivos de los últimos
365 días (Mención especial para mi Madrid y su Champions este año) y Facebook
se llena de mensajes ñoños.
Uno de estos mensajes me llevo a un artículo sobre
costumbres por el mundo cuando se acercan las doce de la noche del día 31.
Porque sí, compatriotas míos, os aseguro que en China no se plantan delante del
televisor escuchando a la versión española de Ramón y su capa mientras se
atiborran de uvas mientras suenan las campanadas poniendo en riesgo la
integridad del aparato respiratorio. Aquí os dejo uno de esos artículos Click aquí
Pues aquí, en Doha, nada de nada. Fruto de estar a caballo
entre dos mundos, el musulmán y el occidental hay veces que se dan situaciones
como esta. Los musulmanes no se guían por el calendario Gregoriano de origen
cristiano. Para ellos los años empiezan a contar a partir del 622 DC y al
guiarse por ciclos solares su año es más corto y por tanto su primer día del
año no coincide con el nuestro. Conclusión, que aquí no celebraron el nuevo año
de forma oficial.
Por supuesto los
inmigrantes sí que lo celebran, pero como yo las pase más solo que la una,
mientras alrededor del mundo, comía uvas, se intercambiaban besos o rompían
vajillas, yo mataba una cucaracha que se había aventurado en mi cuarto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario