lunes, 26 de enero de 2015

Exxonmobil Open 2015

A principios de Enero se celebró en Qatar el Open 250 de la ATP, primer torneo oficial de la temporada de tenis. Este año contaba con un buen cartel con 4 top ten entre los participantes, incluyendo a Nadal y Djokovic.
Con este cartel y anhelando una final entre los numero 1 y 3 del mundo fui a comprar mis entradas para la final a los 2 días de que se pusieran a la venta. Cuando llegue allí me dijeron que las buenas ya se habían acabado, que tenía que comprar las de las zonas altas, el gallinero de toda la vida, vamos. Y yo le preguntaba, pero como es posible que se hayan agotado ya todas las buenas y del resto estén casi todas disponibles? La tía me respondió con esa cara llena de ambigüedad tan habitual por estos lares así que renuncié a conseguir explicaciones y me resigné a ver el partido con prismáticos. El tiempo me demostraría que no hay mal que por bien no venga.

Y es que el día que debutaba Nadal, convencí a un compañero del trabajo a que viniese a verlo conmigo, asi que por el equivalente a 5€, compramos las entradas para primera ronda y fuimos a ver el partido de debut de Rafa, que se presumía fácil en un principio ya que jugaba contra el número 134 del mundo. Un alemán que se retira este año y que le conocen en su casa a la hora de comer.

Craso error el nuestro al creer que sería facil. Despues de un primer set dominando y desplegando un buen juego, Nadal se hundió para caer derrotado en 3 sets. Y alli me quedé yo, con cara de tonto pensando en mis entradas para la final. Final que ya no vería a Nadal luchando por reeditar su titulo. Al menos me queda Djokovic dije yo. Iluso de mí. El serbio se unió a Nadal al caer en cuartos contra Karlovic.

Pero la sorpresa la dió el cuarto cabeza de serie, el incansable David Ferrer que contra todo pronostico se plantó en la final para medir sus fuerzas con Thomas Berdych, el checo odiado por la mayor parte de españoles por sus roces con nuestros jugadores y aficionados. Y no nos decepcionó el luchador Ferrer que no dio opción al capullo de Berdych (En mi memoría  queda su feo gesto mandando callar a la afición de Madrid) y se llevó el gato al agua y los 250 puntos ATP del campeonato.

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