viernes, 19 de diciembre de 2014

Segundos primeros días

Aunque ya llevo unas semanas aquí voy a contaros las cosas que me han acontecido desde que llegué y comenzaré por mis primeros diez días.

Todo comenzó como planeaba, llegué un jueves por la tarde tranquilamente, con el fin de semana por delante para relajarme y ver caras conocidas. También aproveché para conocer a algunos de mis nuevos compañeros. Muy apacible todo, como veréis. Me las prometía muy felices yo…
Error.

Vuelta a la oficina, primeros días normales hasta que surge el primer inconveniente. El año pasado teníamos 3 coches para 4. 2 en mi apartamento para los 3 chicos y uno para Laura. Este año hay 1 coche para el apartamento de 3 y otro para el que vive solo. En este caso el que aquí suscribe. Esto implica que a veces me toca dejarle el coche alguno de los chicos, lo cual no es problema. El problema viene cuando quieres moverte sin coche en esta magnífica ciudad. Digamos que probablemente  la base Antártica Gabriel de Castilla tiene una red de transporte público mejor que la que tiene Doha. Y es cierto que están construyendo una red de metro de la re*****a pero mientras tanto te toca depender de taxi. Hasta aquí todo medio bien.

Y llegamos a mi tercer día aproximadamente. Salgo de la oficina, voy a cenar con unos amigos y me doy cuenta de que no llevo la cartera encima. “Me la habré olvidado en el trabajo” pensé ya que me había pasado más veces. Así que no le di mayor importancia, me dejaron dinero para pagar y sin problema.

Y ahora es cuando la matan, que diría mi amigo Nacho de Montes. A la mañana siguiente, yendo al trabajo, en la zona más estúpida, más lenta estoy en el coche y de repente. PUMMMM. Golpe por detrás. Pensaréis, bueno no es tanto problema. Obvio en un país normal no, aquí en Doha si un Qatarí te da una hostia por detrás, como te descuides la culpa es tuya. Así que me bajé dispuesto a defender mi inocencia y a arreglar el papeleo y me di cuenta. “Joder, mi carnet está en la cartera” Efectivamente estaba conduciendo sin llevar el carnet, así que le dije a la chica del otro coche (Menos mal que era una chica jovencita, con prisa sin ganas de pelea) que mi carnet lo tenía mi empresa para conseguirme un carnet de conducir qatarí. Lo cual no es mentira, simplemente todavía no habían empezado a hacerlo. Así que arreglamos ir a la policía más tarde cuando ya tuviese el carnet.
Llego a la oficina un rato después y mi cartera no aparece. La he perdido. Otra vez. Con todas mis tarjetas de crédito, mi DNI, mi carnet de conducir…Espera, mi carnet de conducir!!!!!!! Efectivamente amigos lectores, había perdido mi carnet de conducir y había tenido un accidente de tráfico. Sabéis lo que eso significa en este país?? Empieza por “D” y acaba por “eportacion” Efectivamente ese era mi panorama. Y sin la posibilidad de acceder a un carnet de conducir nuevo. La solución, encontrar mi carnet caducado qatarí del año pasado para renovarlo. Ahora bien, a saber dónde estaba, porque en ese periodo de tiempo he tenido un par de mudanzas. Mi madre que no lo encuentra por ninguna parte hasta que le escribo a Alex, que se está quedando en mi piso en Copenhague para ver si estuviera por ahí y me dice que sí. Música para mis oídos en ese momento(Mil gracias de nuevo, Alex) Así que nada, mándalo por correo urgente, negocia con la tía del accidente que se espere un poco para ir, espera ansioso a que llegue el carnet porque el correo urgente en Doha es en fin…no tan urgente (Aramex debería llamarse In Sha Allah Courier) Que llegue el carnet, lidiar con los vagos de HR de mi empresa para que me lo renueven, tener que llevarlo yo mismo (Si quieres un trabajo bien hecho hazlo tú mismo) renovarlo, perder 3 tardes buscando la comisaria para poder tener el informe policial para el seguro y la guinda….Justo cuando todo terminó, encontrar la cartera perdida. Por supuesto después de haber cancelado toooodas las tarjetas de crédito y haber estado viviendo de prestado todo el tiempo hasta recibir las nuevas.

Porque la vida sin estas cosas sería muy aburrida.


PD. Gracias a todos aquellos que aguantaron mi desesperación esos días.

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