viernes, 23 de agosto de 2013

Tuk tuking in Sri Lanka



Desde que empecé a conducir siempre me pregunté cómo sería conducir por la izquierda como los hijos de la Gran Bretaña. Por fin puedo decir que he salido de dudas, pero como conducir en Europa era pan comido decidí complicarme un poco la vida y hacerlo en Sri Lanka, y por si eso no fuera poco en vez de hacerlo en un vehículo normal lo he hecho en un tuk tuk, vehiculo que nos ha acompañado a lo largo de toda la isla y como ya os había comentado en entradas anteriores ha sido el protagonista de nuestro viaje.

Nuestro Tuk Tuk
 Algunos puede que no hayáis oído hablar de lo que es un tuk tuk. Si buscáis definiciones podréis leer cosas del estilo “vehículo trimotor con una pequeña cabina” y cosas así. No. Mentira. En mi opinión el tuk tuk es la única arma de destrucción masiva legalizada. Eso o la medida más drástica de control poblacional en países con sobrepoblación como la India o China. He tenido el “placer” de conducir en verdaderos infiernos automovilísticos como Cuba o Mexico D.F. Comparados con Sri Lanka es como jugar a Scalextric. Yo no he visto seres humanos que valoren menos la vida que los conductores de autobús esrilanqueses. La primera vez que ves a un conductor pasarse un semáforo en rojo por sus partes nobles piensas “Joé, parece que no le importa demasiado el código de circulación”, cuando a los 40km un autobús empieza a adelantar en dirección opuesta a la tuya y no hace ni el amago de volver a su carril echándote de la carretera cavilas calmadamente: “Maldito sea el hijo de la gran perra que si me lo ponen delante le descerrajo un tiro en la frente” Podréis pensar que no hay nada peor que esto. Inocentes. El momento más dramático lo viví en una carretera de montaña cuando presencié un pique entre conductores de autobús. Imaginaos una mezcla entre “To Fast To Furious” y “Need For Speed” pero en versión autobús. Un autobús intentando adelantar al otro que le cerraba todas las puertas. Todo esto ocupando por supuesto los dos carriles de la ridícula carreterucha. Y ahí estoy yo, con mi tuk tuk de 50cc a 200 metros de los dos autobuseros locos, buscando una salida que no existe. A mi derecha plantaciones de té, a mi izquierda una caída en vertical de unos 700m. Me encantaría contar que realicé una maniobra digna de Fernando Alonso o de Jason Stahan, pero no, lo único que pude hacer fue frenar  pegarme todo lo que  mi temple me permitió al desfiladero y esperar que la pericia de los autobuseros fuese proporcional a su insensatez. Como estáis leyendo esto  es obvio que sobreviví, pero lo pase muuuuy mal.

Por supuesto eso es solo una pequeña parte de la experiencia que en términos generales ha estado muy bien. Viajar en tuk tuk nos dio la libertad de elegir cuándo y por donde queríamos ir a nuestro siguiente destino, permitiéndonos cambiar planes con toda facilidad. Solo el hecho de conducir el mismo vehículo que ellos te hace ganarte instantáneamente el respeto de los locales. Las caras de la gente cuando nos adelantaba no tenían desperdicio alguno. Especialmente cuando era Laura la que conducía. Imagina que vas tranquilamente por la castellana y de repente ves un canguro conduciendo el coche de al lado. Así eran las expresiones de sorpresa cuando nos veían. Para el recuerdo quedaran, el trayecto hacia Nuwara Eliya atravesando las plantaciones de té, cruzarnos con elefantes en la carretera, que me ofrezcan trabajo como conductor de tuk tuk por la crisis española, etc.

Han sido más de 1000km a bordo del vehículo más cochambroso de la historia y aun así no puedo imaginar una forma mejor para viajar en Sri Lanka.


Cuidado elefantes


Nuestra ruta por Sri Lanka

Uno de los numerosos autobuses asesinos

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