Desde que empecé a conducir siempre me
pregunté cómo sería conducir por la izquierda como los hijos de la Gran
Bretaña. Por fin puedo decir que he salido de dudas, pero como conducir en
Europa era pan comido decidí complicarme un poco la vida y hacerlo en Sri
Lanka, y por si eso no fuera poco en vez de hacerlo en un vehículo normal lo he
hecho en un tuk tuk, vehiculo que nos ha acompañado a lo largo de toda la isla
y como ya os había comentado en entradas anteriores ha sido el protagonista de
nuestro viaje.
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| Nuestro Tuk Tuk |
Algunos puede que no hayáis oído hablar de lo
que es un tuk tuk. Si buscáis definiciones podréis leer cosas del estilo
“vehículo trimotor con una pequeña cabina” y cosas así. No. Mentira. En mi
opinión el tuk tuk es la única arma de destrucción masiva legalizada. Eso o la
medida más drástica de control poblacional en países con sobrepoblación como la
India o China. He tenido el “placer” de conducir en verdaderos infiernos
automovilísticos como Cuba o Mexico D.F. Comparados con Sri Lanka es como jugar
a Scalextric. Yo no he visto seres humanos que valoren menos la vida que los
conductores de autobús esrilanqueses. La primera vez que ves a un conductor
pasarse un semáforo en rojo por sus partes nobles piensas “Joé, parece que no
le importa demasiado el código de circulación”, cuando a los 40km un autobús
empieza a adelantar en dirección opuesta a la tuya y no hace ni el amago de
volver a su carril echándote de la carretera cavilas calmadamente: “Maldito sea
el hijo de la gran perra que si me lo ponen delante le descerrajo un tiro en la
frente” Podréis pensar que no hay nada peor que esto. Inocentes. El momento más
dramático lo viví en una carretera de montaña cuando presencié un pique entre
conductores de autobús. Imaginaos una mezcla entre “To Fast To Furious” y “Need
For Speed” pero en versión autobús. Un autobús intentando adelantar al otro que
le cerraba todas las puertas. Todo esto ocupando por supuesto los dos carriles
de la ridícula carreterucha. Y ahí estoy yo, con mi tuk tuk de 50cc a 200
metros de los dos autobuseros locos, buscando una salida que no existe. A mi
derecha plantaciones de té, a mi izquierda una caída en vertical de unos 700m.
Me encantaría contar que realicé una maniobra digna de Fernando Alonso o de
Jason Stahan, pero no, lo único que pude hacer fue frenar pegarme todo lo que mi temple me permitió al desfiladero y
esperar que la pericia de los autobuseros fuese proporcional a su insensatez.
Como estáis leyendo esto es obvio que
sobreviví, pero lo pase muuuuy mal.
Por supuesto eso es solo una pequeña parte de
la experiencia que en términos generales ha estado muy bien. Viajar en tuk tuk
nos dio la libertad de elegir cuándo y por donde queríamos ir a nuestro
siguiente destino, permitiéndonos cambiar planes con toda facilidad. Solo el
hecho de conducir el mismo vehículo que ellos te hace ganarte instantáneamente el
respeto de los locales. Las caras de la gente cuando nos adelantaba no tenían
desperdicio alguno. Especialmente cuando era Laura la que conducía. Imagina que
vas tranquilamente por la castellana y de repente ves un canguro conduciendo el
coche de al lado. Así eran las expresiones de sorpresa cuando nos veían. Para
el recuerdo quedaran, el trayecto hacia Nuwara Eliya atravesando las
plantaciones de té, cruzarnos con elefantes en la carretera, que me ofrezcan
trabajo como conductor de tuk tuk por la crisis española, etc.
Han sido más de 1000km a bordo del vehículo
más cochambroso de la historia y aun así no puedo imaginar una forma mejor para
viajar en Sri Lanka.
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| Cuidado elefantes |
| Nuestra ruta por Sri Lanka |
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| Uno de los numerosos autobuses asesinos |



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